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Antes y después del injerto capilar: cuestión de autoestima

El cabello es un elemento muy importante a la hora de crear una imagen y una identidad. Además, para muchas personas la perdida del pelo a causa de la alopecia puede incluso crear un trauma o un complejo importante. Esa ausencia de pelo en algunos casos afecta al estado de ánimo como se ha demostrado en varios estudios y aún más en estos momentos en los que muchas personas cuidan al máximo su imagen y en el que la estética es algo muy importante para cierta parte de la población. En el post de este mes os quiero contar lo que podía y no podía hacer antes y después de mi injerto capilar y de qué manera ha afectado este proceso a mi estado de ánimo. ¡Sigue leyendo!

En mi caso, siempre ha sido un complejo pero no muy grande. A mí me faltaba pelo en la zona frontal y en las entradas pero no era calvo total. Cada vez iba a más y la pérdida de pelo era cada vez más evidente. Por suerte, decidí someterme a la operación a tiempo y por eso los resultados están siendo increíbles.

Hacerme el injerto ha sido una de las mejores decisiones de mi vida. Me costó dar el paso ya que estuve varios años pensándolo. Una vez que tuve claro que me lo iba a hacer hice un exhaustivo análisis entre las diferentes clínicas tanto en España como en Turquía y finalmente me decanté por Microinjerto Capilar 360.

Uno de los motivos por los que decidí someterme al proceso fue reforzar mi autoestima. Puede parecer una tontería pero las 3.050 unidades foliculares que me injertaron me cambiaron y no solo físicamente sino en el estado anímico, fue una dosis de autoestima increíble.

Antes del injerto me escondía tras una gorra o incluso disimulaba mis entradas dejándome el pelo más largo y poniéndomelo hacia un lado. Algo que ahora me parece ridículo pero por entonces lo hacía para intentar disimular ese complejo y sentirme mejor conmigo mismo.

Ahora ese complejo ha desaparecido completamente. Antes tenía que adaptar mi pelo a las limitaciones de la alopecia pero ahora puedo hacer prácticamente todo lo que quería: dejarme tupé, peinarme hacia atrás o incluso dejarme el flequillo largo hacia un lado. Impensable hace 8 meses. Puedo lucir un look más natural, sin apenas peinarme y sin usar productos de peinado como laca o polvos voluminizadores (que son los productos que utilizaba para disimular las entradas) Ahora, como podéis imaginar estoy despreocupado y feliz. 😀

Tras cumplir 8 meses del injerto me miro al espejo y estoy muy orgulloso de mi mismo, mi autoestima se ha visto reforzada y me siento más guapo y mucho mejor con mi imagen. Al final lo que digan los demás es secundario, puede parecer algo muy banal pero si afecta a tu estado de ánimo desde luego que no lo es. Si tú no estás a gusto con tu físico o con lo que sea y tienes la oportunidad y las herramientas adecuadas para cambiarlo… yo no lo dudaría, ¡hazlo!

Y tú… ¿qué no puedes hacer por la falta de pelo? ¿Cómo ha afectado a tu autoestima la pérdida del cabello?

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