Moda

El chaleco de punto es ya un esencial en el armario masculino

El chaleco de punto ha sido y es la gran revolución de esta temporada. Desde hace varias semanas o incluso meses las redes sociales se han empapado de esta prenda convirtiéndola en una de las tendencias más conocidas y seguidas. Si bien sus comienzos recientes en los feeds de Instagram fueron en el sector femenino con los famosos chalecos de pata de gallo, este esencial ha ido invadiendo los outfits masculinos a medida que ha ido pasando el tiempo hasta convertirlo en un must have para los más fashionistas.

En versión oversize, de estilo preppy, con estampados geométricos, en versión mini, con logos o incluso de canalé. Las opciones son infinitas, tantas como formas de combinarlo. Gucci, Prada, Lacoste o Marc Jacobs han sido algunas de las firmas que ya el año pasado subieron a sus pasarelas los nuevos chalecos que después hemos visto en el street style. Esta temporada no hay marca ni del fast fashion ni del pret a porter que no haya sacado sus propias versiones de esta prenda en punto.

El chaleco es una prenda atemporal que se ha convertido en un elemento muy vérsatil y fácil de combinar. Con camisa, siguiendo la tendencia layering -o superponiendo prendas- , con un aire preppy o incluso sobre camisetas de manga corta y de estilo más desenfadado. Las opciones son muchas pero mi preferida es combinarla sobre una camisa.

Para conocer el origen del chaleco tenemos que remontarnos al siglo XVII. Fue entonces y bajo el reinado del rey Carlos II de Inglaterra donde se popularizó. El rey lo introdujo como parte del denominado buen vestir dentro de su corte. Fue una prenda creada para moldear el cuerpo masculino cuya idea la cogió de un viajero llamado Sir Robert Shirle quien descubrió la prenda en la corte persa de Abbas el Grande.

Javi de Velasco con chaleco de punto

En esa época el chaleco era muy diferente a lo que hoy en día conocemos: era largo hasta las rodillas e incluso tenía mangas, sí mangas. Esas mangas en sus inicios estaban pensadas para ponerse bajo una casaca pero poco a poco fueron confeccionadas en telas cada vez más finas hasta que ya en el siglo XVIII acabaron desapareciendo y la largura se acortó evolucionando hacia lo que hoy conocemos como chaleco.

Para el look de hoy he seguido el estilo preppy. Usando el chaleco como elemento protagonista del outfit. Superponiéndolo sobre una camisa básica blanca y con unos pantalones de corte slim fit en negro. El black and white siempre es un acierto. O al menos eso me parece a mí.

Y vosotrxs ¿os atrevéis con los chalecos de punto?

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